Hay de casi todos los colores, materiales y diseños. Algunos, incluso, incluyen tiras para que queden colgados en el cuello. Tras el regreso de las clases presenciales, el barbijo se sumó a los elementos que no pueden faltar a la hora de ir a la escuela. De acuerdo a los protocolos establecidos en la Argentina, las mascarillas son obligatorias para los niños a partir de los seis años en adelante.
Entre los padres hay muchas dudas acerca de cómo los chicos van a tolerar usar la protección de forma adecuada tanto tiempo, desde que ingresan hasta que salen del edificio educativo. Otra de las inquietudes es cuál elemento es el más adecuado para prevenir contagios de covid-19.
El Jefe de Pediatría del Hospital de Niños, Julián Nassif, lo explicó: “el barbijo y el tapabocas sirven para cubrir la boca, las fosas nasales y el mentón; lo que hace la diferencia es la confección de ellos. Ambos protegen, pero son distintos”, dijo.
”El primero evita el paso de virus de pequeño tamaño, como el que está generando actualmente la pandemia. Existen distintos tipos, el más adecuado son los quirúrgicos, es el que más sirve para impedir el paso de las bacterias. En el caso del tapabocas, se comporta también como una barrera que dificulta el paso del virus. Lo hace de manera menos precisa que el barbijo, pero sí resulta beneficioso para las personas que no son esenciales”, detalló.
Por tanto, el médico precisó que ambos elementos sirven para disminuir en un porcentaje alto el riesgo de que los menores se contagien. Destacó también la importancia del cuidado a la hora de manipular estos elementos y recomendó prestar atención a situaciones cotidianas que pueden provocar que deban ser cambiados.
“En el caso del barbijo se recomienda usarlo por un lapso de tres horas como máximo. Sin embargo, existen variantes que pueden hacer que se deban cambiar antes de ese tiempo; por ejemplo, si una persona transpira y moja el elemento debe cambiarlo de inmediato, la humedad actúa como un medio conductor posible para que el virus sea transmitido, y disminuiría la eficacia como protección”, expresó.
Por último, Nassif recordó la importancia del uso generalizado del barbijo y el tapabocas para impedir el contagio del SARS-CoV-2. “En la actualidad está comprobado que una persona que tiene el virus y está en contacto con otra que no usa barbijo, el riesgo de contagio es aproximadamente del 85%. Cuando uno de los dos intervinientes usa un barbijo o tapaboca el riesgo disminuye alrededor del 15%. Si ambos lo usan el peligro no va más allá del uno y medio por ciento”, concluyó.
Hace un año, cuando apenas se iniciaba la pandemia, había dudas sobre la conveniencia de utilizar tapabocas. Al tiempo, la ciencia ya ha dado las respuestas y hoy su uso es generalizado para sumar prevención.